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El éxito de la sonicación médica: la ruptura de la membrana del adipocito. Pura lógica clínica

La sonicación es el proceso de ruptura de las células grasas de forma que liberen el líquido interior graso. En el caso de ATRIA, el fenómeno de sonicación se produce gracias a la aplicación de ultrasonidos de potencia que generan a su vez una cavitación transitoria necesaria para destruir la membrana del adipocito


Gracias al innovador sistema de sonicación de ATRIA, conseguimos aplicar ultrasonidos de potencia no focalizados



¿Por qué es necesario romper el adipocito?
Los adipocitos son las células encargadas de almacenar la energía que se produce en forma de triglicéridos con la ingesta de alimentos. Estas células tienen una gran capacidad de infiltrado, pueden inflarse y desinflarse muy fácilmente para almacenar toda esta energía. Esta gran capacidad de infiltrado sin límite provoca problemas venolinfáticos e inestetismos corporales como la celulitis o los llamados “michelines”. Para eliminar de forma efectiva estos acúmulos grasos y conseguir una remodelación corporal drástica es necesario aplicar técnicas y/o tecnologías que rompan realmente los adipocitos para que expulsen toda la grasa acumulada y pierdan su capacidad de almacenaje. Así, evitamos que se deposite grasa en la misma zona.


¿Cómo conseguimos romper el adipocito con la sonicación médica?
Gracias al innovador sistema de sonicación de ATRIA, conseguimos aplicar ultrasonidos de potencia no focalizados de forma que originan un fenómeno de cavitación transitoria o inestable que destruye las células grasas. Así, la tecnología de ultrasonidos produce unas ondas longitudinales (entre 30 y 50 Khz) y unas presiones en el entorno acuoso de las células grasas necesarias y eficaces para generar burbujas que implosionan en la vecindad de la membrana adipocitaria y originan una enorme descarga de energía, necesaria para provocar la ruptura de la membrana adipocitaria.

Fenómeno de cavitación transitoria

Para que este fenómeno de cavitación transitoria o inestable sea eficaz, es necesario que se den varias condiciones que describimos a continuación:


PASO 1: Movimiento Se genera un desplazamiento eficaz a través de un piezo-eléctrico. Dos características del piezo-eléctrico que influyen enormemente en su capacidad para generar el fenómeno de la cavitación inestable con ruptura de la membrana del adipocito son: el grosor del piezo-eléctrico y el desplazamiento unitario (vibración que genera las ondas de ultrasonidos de potencia y que determina la capacidad de generar presión de los ultrasonidos).


PASO 2: Generar una onda de presión El elemento piezo-eléctrico, a través de sus desplazamientos, genera una onda que se propaga en el medio líquido y produce a su paso una serie de burbujas.


PASO 3: Implosión de burbujas Las ondas de presión generan una serie de burbujas en el tejido graso que implosionan o estallan, al verse sometidas a grandes fuerzas de presión, descargando en este proceso una gran cantidad de energía que provoca la ruptura de la membrana del adipocito.


PASO 4: Resonancia Una energía entra en resonancia con una materia cuando su frecuencia es exactamente la misma que la frecuencia de resonancia de dicha materia. La resonancia es un aspecto clave a la hora de producir una ruptura selectiva de células grasas a través del fenómeno de la cavitación transitoria constante. Así, al coincidir el valor de resonancia de las ondas de ultrasonidos y del tejido graso, se producen unas ondas de choque que liberan una enorme cantidad de energía cinética y, a su vez, producen implosiones de las burbujas que arrancan fragmentos sólidos de los adipocitos hacia el medio líquido y elevan la temperatura.


Ajuste continuo de la resonancia Para obtener resonancia es necesario emitir una onda sónica (sonicación) a una determinada frecuencia. El estado de resonancia cambia continuamente ya que alteramos las propiedades físicas de viscosidad al ser sonificado y, por lo tanto, cambia también la frecuencia específica de vibración. Esto supone que para mantener constantemente el fenómeno de resonancia, hay que emitir a una frecuencia que se adapte de forma constante a las variaciones de vibración específica del tejido graso, que cambian debido a que recibe radiaciones sónicas.
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